
Querida alma:
Ya no has de responder, ya no sabrás de mi por carta, por lo menos en esta vida. Ya no te escribiré más, ni esperaré tus respuestas, que nunca tuve: te encontré,y te consta.
Te has sabido esconder bien, lo admito, aunque, creo, nunca comprenderé, ni se si he de hacerlo, el motivo de tu abandono. Te encontré buscando abrigo y refugio, he cambiado, alma mía, ya también el mundo es inseguro para mi y temo, cosa que, imagino, no esperabas, ni yo tampoco. No soy ahora el señor de la mentira, muerte o venganza, de esa forma ya no soy portado, ni nadie me teme, no cabe en mi intensión de herir, no podría hacer a otros soportar mi mismo, triste, destino.
Te encontré en ese calor, más adentro, donde reinaba el frío eterno, en esa voz que todo lo puede y me puede y si la escucho lo puedo todo y si no puedo la voz no me loexige: no quiere nada de mi.
Te encontré alma y se que eres tú: escribo alegre y confiado, porque ahora hago el bien, ya no me escondo del sol, ya no quema mi frente ni mis ojos, ahora me acompaña,aunque sigo amando la fresca luna que no se impone, solo se deja ver.
Alma: te agradesco la aventura, a ya siete años de esa primer carta, porque heaprendido, y lo sabes, a amar odiar, llegar y partir, pero sobre todo a ver y mostrar la realidad,ahora me despido, hasta nuestro encuentro, cuando encuentre la manera de llegar a tí.
Como siempre espero una respuesta, consejos.
Ignacio.
P.D: Te encontré en ella, en quien tu sabes, pero ésta no es como las otras. te encontré en su perfume, su calor, su sonrisa, su libertad, ella es la única digna de ser nombrada en misescritos, aquella que mereció una rosa, ella: mi niña Micaela.
Ya no has de responder, ya no sabrás de mi por carta, por lo menos en esta vida. Ya no te escribiré más, ni esperaré tus respuestas, que nunca tuve: te encontré,y te consta.
Te has sabido esconder bien, lo admito, aunque, creo, nunca comprenderé, ni se si he de hacerlo, el motivo de tu abandono. Te encontré buscando abrigo y refugio, he cambiado, alma mía, ya también el mundo es inseguro para mi y temo, cosa que, imagino, no esperabas, ni yo tampoco. No soy ahora el señor de la mentira, muerte o venganza, de esa forma ya no soy portado, ni nadie me teme, no cabe en mi intensión de herir, no podría hacer a otros soportar mi mismo, triste, destino.
Te encontré en ese calor, más adentro, donde reinaba el frío eterno, en esa voz que todo lo puede y me puede y si la escucho lo puedo todo y si no puedo la voz no me loexige: no quiere nada de mi.
Te encontré alma y se que eres tú: escribo alegre y confiado, porque ahora hago el bien, ya no me escondo del sol, ya no quema mi frente ni mis ojos, ahora me acompaña,aunque sigo amando la fresca luna que no se impone, solo se deja ver.
Alma: te agradesco la aventura, a ya siete años de esa primer carta, porque heaprendido, y lo sabes, a amar odiar, llegar y partir, pero sobre todo a ver y mostrar la realidad,ahora me despido, hasta nuestro encuentro, cuando encuentre la manera de llegar a tí.
Como siempre espero una respuesta, consejos.
Ignacio.
P.D: Te encontré en ella, en quien tu sabes, pero ésta no es como las otras. te encontré en su perfume, su calor, su sonrisa, su libertad, ella es la única digna de ser nombrada en misescritos, aquella que mereció una rosa, ella: mi niña Micaela.
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